La exigencia y la presión constante te están sobrepasando.
El agotamiento ya no cede con descanso ni con vacaciones.
La angustia se dispara al pensar en la jornada o en una reunión.
Acompañamiento para puestos de alta responsabilidad.
La alarma sigue encendida aunque no haya nada que temer.
Inseguridad y autoexigencia que te acompañan a todas partes.
Tu bienestar depende de cómo te trate otra persona.
Tu relación te desgasta y vienes tú, aunque el otro no quiera venir.
No hace falta que llegues con un diagnóstico. Hablamos de qué te está pasando y decidimos por dónde empezar.